
Hace unos meses, en una conversación informal con Magdalena De Luca, le dije algo que llevaba semanas dándome vueltas: estamos hablando de inteligencia artificial en las empresas como si fuera una herramienta más, cuando en realidad ya está tomando decisiones, accediendo a datos sensibles y operando sin supervisión.
Y nadie está hablando de eso.
Ni los líderes empresariales que conozco. Ni los proveedores tecnológicos. Ni los consultores. Todos hablamos de «transformación digital», de «casos de uso de IA», de «innovación». Pero pocos están dispuestos a hablar de lo que viene después: cómo se gobierna esa inteligencia artificial que ya está dentro de las organizaciones.
Esa conversación incómoda fue la que dio origen al evento que hicimos juntos el pasado jueves en Caracas. Y a una alianza que apenas comienza.
Por qué esta conversación incomoda
Llevo más de diez años trabajando con organizaciones de Latinoamérica en proyectos de tecnología, datos, inteligencia de negocio y formación ejecutiva. Y en los últimos dos años, he visto un patrón que se repite en casi todas las empresas que asesoro.
Los colaboradores empezaron a usar herramientas de inteligencia artificial por su cuenta. Sin política. Sin permiso. Sin supervisión.
Algunos suben información de clientes a ChatGPT para redactar correos más rápido. Otros entrenan modelos con datos que no deberían estar usando. Otros automatizan respuestas a clientes con agentes que nadie revisa.
No hay mala intención. Hay productividad. Hay urgencia. Hay desconocimiento.
Pero también hay riesgo. Y un riesgo enorme: legal, ético, reputacional y estratégico.
A esto se le llama Shadow AI —la inteligencia artificial en la sombra— y es uno de los fenómenos más subestimados de la actual ola tecnológica.
El problema no es técnico. Es directivo.
Aquí está la parte incómoda. Y es la razón por la que muchas conversaciones sobre este tema mueren antes de empezar:
La gobernanza de IA no le pertenece a TI.
No le pertenece a legal. No le pertenece a compliance. No le pertenece a quien tenga el acceso al ChatGPT corporativo.
Le pertenece al comité directivo. Y eso, para muchos C-levels, es difícil de aceptar.
Porque significa asumir responsabilidad sobre algo que sienten que no entienden completamente. Significa tomar decisiones técnicas sin ser técnicos. Significa establecer políticas en un terreno donde las reglas aún se están escribiendo.
Pero la realidad es esta: si el comité directivo no gobierna su inteligencia artificial, alguien más lo va a hacer. Va a ser un regulador con una multa. Un cliente molesto con una demanda. Un periodista con un titular incómodo.
Esos son los tres caminos cuando no hay gobernanza: la prensa, los tribunales, o la pérdida de confianza.Por qué decidí subir a un escenario con Magdalena De Luca
Magdalena es, sin exagerar, una de las líderes más respetadas de la transformación digital en Latinoamérica. Más de cuatro décadas construyendo Sybven, presencia en 17 países, alianzas con marcas como SAP y Qualtrics, y una claridad estratégica que pocas personas tienen.
Cuando empezamos a conversar sobre gobernanza, vimos algo claro: nuestras visiones se complementan.
Magdalena gobierna desde la dirección estratégica, la cultura organizacional y el liderazgo consciente. Yo aporto frameworks, metodologías y métodos operativos. Ella eleva la conversación al plano humano. Yo la aterrizo al plano técnico-directivo.
Juntos, decidimos construir algo distinto.
Una propuesta que no compita por servicios, sino que integre criterio y método para acompañar a las organizaciones que están listas para tomar esta conversación en serio.
Así nació la alianza Sybven · Zuliatec.

Lo que vivimos el jueves en Caracas
El pasado jueves, en Cinética Cultural Caracas, presentamos oficialmente esta alianza ante una sala llena de líderes empresariales venezolanos.
Fue, sin duda, uno de los momentos más significativos de mi carrera profesional.
No solo por la magnitud del público —CEOs, vicepresidentes, directores de tecnología, gerentes de áreas estratégicas— sino por algo más importante: el nivel de atención.
No vi celulares. No vi distracciones. Vi miradas atentas, preguntas honestas y conversaciones que se extendieron mucho más allá del cierre formal.
Eso, para mí, fue la mejor prueba de que esta conversación necesitaba pasar.
Magdalena abrió con una claridad contundente sobre la gobernanza de los datos. Yo llevé la conversación al siguiente nivel, hablando sobre la gobernanza de la IA. Y al final, juntos, presentamos la propuesta conjunta.






Las tres puertas de la alianza
La propuesta que construimos con Magdalena se estructura en tres servicios complementarios, diseñados para acompañar a las organizaciones según donde estén paradas hoy:
Diagnóstico de Madurez en IA. Un punto de partida honesto. Antes de invertir un dólar más en inteligencia artificial, conviene saber dónde está parada la organización en términos tecnológicos, organizacionales, culturales, de datos, gobernanza y presupuesto.
Programa Corporativo de Gobernanza y Dirección Estratégica de IA. Un programa ejecutable en 8 a 13 semanas que convierte la conversación en una capacidad real, sostenible y auditable. Incluye diseño de políticas, creación de comités de IA, clasificación de datos, definición de controles y capacitación ejecutiva.
Formación Ejecutiva. Programas in-company y abiertos diseñados para que el liderazgo de cada organización tome decisiones con criterio frente a la inteligencia artificial.
Tres puertas. Tres formas de entrar. Una sola conversación.
Las preguntas que dejé en el escenario
Antes de cerrar mi intervención, le dejé a la audiencia cinco preguntas que cualquier comité directivo debería poder responder esta semana. Las comparto aquí también, porque creo que pueden servirle a cualquier líder que esté leyendo este artículo:
- ¿Saben con certeza qué herramientas de IA usan sus colaboradores hoy?
- ¿Tienen una política formal de uso de IA aprobada por el comité directivo?
- ¿Quién es responsable cuando una decisión automatizada genera un error?
- ¿Sus datos sensibles están protegidos cuando se usa inteligencia artificial?
- ¿Tienen definido qué decisiones puede tomar un agente automatizado… y cuáles no?
Si responden «no sé» a una sola de estas, ya tienen el tema para su próxima reunión de comité directivo.
Y eso, en sí mismo, ya es un paso. Porque reconocer que no se sabe es el inicio de gobernar.
Lo que viene
Esta no fue una conferencia más. Fue el inicio de una conversación que apenas empieza.
En los próximos meses vamos a estar publicando contenido, abriendo cursos, acompañando organizaciones y construyendo casos reales que demuestren cómo se gobierna la inteligencia artificial cuando hay criterio, método y liderazgo directivo.
Y a quienes me han escrito en estos días preguntándome si esto aplica para su empresa, les respondo lo que les dije esa noche en Caracas:
La conversación que nadie quiere tener es la única que va a definir si su organización lidera o sigue.
Y esa conversación empieza con ustedes. Hoy.
Si quieres conocer en detalle la alianza Sybven · Zuliatec, los programas que tenemos disponibles y cómo podemos acompañar a tu organización, te invito a visitar el sitio oficial y dejarnos tus datos.
Esto apenas empieza.
Lo bueno está por venir.
Aquí mas detalles https://sybven.zuliatec.com

